ROSA MÍSTICA. HISTORIA DE SUS APARICIONES.
El amor hacia nuestra Señora, María Rosa Mística, nos mueve no solo, a nivel personal, a llevar una vida conforme a sus enseñanzas y pedidos, sino que también nos impulsa a procurar que otros la conozcan y la amen.
Rosa Mística” es un título mariano muy antiguo que aparece en las Letanías Lauretanas y que, a raíz de las apariciones de Nuestra Señora, adquiere un fuerte sentido de reparación y penitencia. Este título pone de manifiesto que el corazón de María late con fuerza por sus hijos, pues su urgente llamado sigue resonando aún hoy.
Entre los años 1947 y 1966, la Virgen María se apareció a una humilde mujer llamada Pierina Gilli, en la localidad de Montichiari, Italia, bajo las advocaciones de “Rosa Mística” y “Madre de la Iglesia”. En dichas apariciones le confió una serie de mensajes que llaman a una verdadera renovación de la vida espiritual, a la penitencia y a la oración, con el fin de alcanzar la multiplicación y santidad de los sacerdotes y religiosos. Estos mensajes han sido estudiados y se ha comprobado que no contradicen la enseñanza de la Iglesia católica en materia de fe y moral.
La vidente Pierina Gilli afirmó haber recibido mensajes de la Virgen entre 1947 y 1966, los cuales recogió fielmente en sus diarios.
En dichos escritos podemos descubrir su humilde y plena confianza en la acción materna de María, libre de comportamientos de vanagloria, autosuficiencia o vanidad. Antes bien, encontramos en ella la conciencia de haber sido gratuitamente bendecida por la cercanía de la Bella Señora, la mística Rosa.
La historia de las apariciones
Pierina Gilli nació en 1911 en el seno de una familia de origen campesino. A lo largo de su vida trabajó como ama de llaves y como enfermera en un hospital. Hasta su muerte, ocurrida en 1991, a los 80 años de edad, vivió de forma sencilla y discreta.
En la primavera de 1947 se le apareció una hermosa Señora vestida con túnica morada, que cubría su cabeza con un velo blanco. Tenía el pecho atravesado por tres espadas y su rostro estaba profundamente triste. Lágrimas corrían hasta el suelo mientras sus labios pronunciaban suavemente las palabras: “Oración, penitencia, sacrificio”, tras lo cual guardó silencio.
Este fue el inicio de sus experiencias místicas, que aún hoy nos revelan no solo la urgencia de María Santísima por hacerse cercana a sus hijos, sino también el carácter profundamente humilde de Pierina Gilli.
El 13 de julio de 1947, en el hospital donde ejercía como enfermera, se le apareció nuevamente la Madre de Dios. Vestía de blanco y, en lugar de las tres espadas, tres rosas —blanca, roja y amarilla— adornaban su pecho. Pierina le preguntó con asombro:
—Por favor, dígame quién es usted.
Con una dulce sonrisa, la Señora respondió:
—Soy la Madre de Jesús y Madre de todos vosotros.
Después de una breve pausa, prosiguió:
—Nuestro Señor me envió para implantar una nueva devoción mariana en todos los institutos, tanto masculinos como femeninos, en las comunidades religiosas y entre todos los sacerdotes. Prometo que, si me veneran de esta manera especial, gozarán particularmente de mi protección y habrá un florecimiento de vocaciones religiosas. Deseo que el día 13 de cada mes se me consagre como día mariano, y que los doce días precedentes sirvan de preparación con oraciones especiales.
Su rostro se iluminó con una inexplicable alegría y añadió:
—En ese día derramaré una sobreabundancia de gracias y santidad sobre quienes así me hayan honrado. Deseo que el 13 de julio de cada año sea dedicado en honor de Rosa Mística.
Luego explicó el significado de las tres espadas:
La primera espada significa la pérdida culpable de la vocación sacerdotal o religiosa.
La segunda espada representa la vida en pecado mortal de personas consagradas a Dios.
La tercera espada simboliza la traición de aquellas personas que, al abandonar su vocación sacerdotal o religiosa, pierden también la fe y se convierten en enemigas de la Iglesia.
Nuestra Señora explicó también el significado de las rosas:
• La rosa blanca simboliza el espíritu de oración.
• La rosa roja simboliza el espíritu de reparación y sacrificio.
• La rosa dorada o amarilla simboliza el espíritu de penitencia.
En la capilla del hospital de Montichiari, durante la celebración eucarística con la asistencia de médicos, empleados y gente del lugar, hizo su aparición la hermosísima Señora. Era el 22 de octubre de 1947.
Todos percibieron una presencia extraordinaria, pero solo Pierina pudo verla y escucharla.
María, Rosa Mística, pidió la práctica de la devoción ya recomendada y recalcó:
—Mi divino Hijo, cansado por las incesantes ofensas, quiso descargar su justicia; pero me interpuse como mediadora entre Él y los hombres, intercediendo especialmente por las almas consagradas.
Pierina, la vidente, le dio las gracias en nombre de todos, y la Señora se despidió recomendándole con majestad y ternura:
—¡Vive de amor… amor al prójimo!
La aparición de Rosa Mística a Pierina, acaecida el 16 de noviembre de 1947 en la iglesia parroquial de Montichiari, tuvo como testigos a varias personas, entre ellas algunos sacerdotes. Su mensaje puede resumirse en estas palabras:
—Mi divino Hijo Jesús, Señor nuestro, está hastiado de las muchas y graves ofensas que se le infligen por los pecados contra la santa pureza. Le provoca desatar un diluvio de castigos, pero mi intercesión se ha interpuesto para que tenga compasión una vez más. Por eso pido, en desagravio, oración y penitencia. Suplico íntimamente a los sacerdotes que amonesten a los hombres para que no sigan en la liviandad. Yo concederé mi gracia a quienes ayuden a explicar estos delitos.
—¿Se nos perdonará entonces? —preguntó Pierina.
—Sí, en cuanto se dejen de cometer —respondió la Virgen.
Y con estas palabras se alejó la hermosa Señora, Rosa Mística.
El 22 de noviembre de 1947, Pierina preguntó a nuestra Madre:
—¿Qué debemos hacer para cumplir sus deseos de oración y penitencia?
Resplandeciente de bondad, la Virgen contestó:
—¡Oración!
Guardó silencio unos momentos y añadió:
—Penitencia quiere decir aceptar las pequeñas cruces diarias y realizar el trabajo cotidiano en espíritu de expiación.
Luego prometió solemnemente:
—El 8 de diciembre, alrededor del mediodía, vendré otra vez aquí y será la Hora de Gracia. Será un acontecimiento de numerosas y grandes conversiones. Almas totalmente endurecidas en el mal y frías como este mármol, tocadas por la divina gracia, volverán a ser amantes y fieles a Dios.
Serena y majestuosa, la Virgen llevaba un manto blanco que caía graciosamente en pliegues desde su cabeza; un niño lo sostenía a la derecha y una niña a la izquierda. Era el 7 de diciembre de 1947.
La Madre de Dios dijo:
—Mañana mostraré mi Inmaculado Corazón, tan poco conocido por los hombres.
Después de un breve silencio, continuó:
—En Fátima propagué la consagración a mi Corazón; en Bonate procuré que penetrara en las familias cristianas; aquí, en Montichiari, deseo implantar la devoción a Rosa Mística unida a la veneración de mi Inmaculado Corazón, y deseo arraigarla especialmente en los conventos e institutos religiosos, para que las almas consagradas obtengan un aumento de gracia de mi maternal Corazón.
Pierina preguntó quiénes eran los niños que la acompañaban, y Nuestra Señora explicó:
—Son Jacinta y Francisco, quienes te acompañarán desde ahora en todos tus contratiempos. Ellos también tuvieron que sufrir, a pesar de haber sido mucho más pequeños que tú. Esto es lo que quiero de ti: sencillez y bondad, a semejanza de estos niños.
Extendió entonces sus brazos hacia la tierra en señal de protección y, mirando al cielo, exclamó:
—Alabado sea el Señor.
Y desapareció.
Según lo prometido por Nuestra Señora, el 8 de diciembre de 1947 Pierina contempló a la Madre de Dios, quien dijo:
—¡Yo soy la Inmaculada Concepción!
Y con gran majestad afirmó:
—Yo soy María de las Gracias, es decir, la llena de gracia, Madre de mi divino Hijo Jesucristo.
Descendió suavemente por una escalera que se había dibujado en lo alto de la cúpula de la catedral y añadió:
—Por mi venida a Montichiari deseo ser invocada y venerada como Rosa Mística. Quiero que al mediodía de cada 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción, se celebre la Hora de Gracia en todo el mundo. Mediante esta devoción se alcanzarán muchas gracias para el alma y el cuerpo. Nuestro Señor, mi divino Hijo Jesús, concederá copiosamente su misericordia, mientras los buenos recen por sus hermanos que permanecen en el pecado. Es preciso informar cuanto antes al supremo Pastor de la Iglesia católica, el Papa Pío XII, de mi deseo de que esta Hora de Gracia sea conocida y difundida por todo el mundo. Quien no pueda ir a la iglesia, que rece en su casa al mediodía, y obtendrá mis gracias.
Luego, mostrándole su purísimo Corazón, exclamó:
—Mira este Corazón que tanto ama a los hombres, mientras la mayoría lo colma de ultrajes.
Guardó silencio unos momentos y continuó:
—Si todos, buenos y malos, se unen en la oración, obtendrán de este Corazón misericordia y paz. Los buenos han alcanzado ya, por mi mediación, la misericordia del Señor, que ha detenido un gran castigo. Dentro de poco se conocerá la eficaz grandeza de esta Hora de Gracia.
Al notar Pierina que la resplandeciente Señora se alejaba, le imploró fervorosamente:
—¡Oh hermosa y amada Madre de Dios, le doy gracias! Bendiga a todo el mundo, especialmente al Santo Padre, a los sacerdotes, a los religiosos y a los pecadores.
Ella respondió:
—Tengo preparada una sobreabundancia de gracias para todos aquellos hijos que escuchan mi voz y toman a pecho mis deseos.
Con estas palabras terminó la visión.
En 1966 tuvo lugar un segundo ciclo de apariciones en la localidad de Fontanelle, a tres kilómetros de Montichiari. Ese mismo año comenzó la construcción de un santuario —inicialmente improvisado— en honor a la Virgen, de donde proviene el título de Virgen de Fontanelle, como también se la conoce. Hoy este lugar goza del reconocimiento oficial de la Iglesia con el nombre de Santuario Diocesano de la Rosa Mística – Madre de la Iglesia.
Continuará…


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